Bertani Final
Entrevista con el artista plástico Ernesto Bertani
Me gustaría tener mi taller en Gesell
Ernesto Bertani es uno de los artistas plásticos más reconocidos de la Argentina. Trabaja desde hace dieciocho años con la Galería Zurbarán, que se ocupa de todo lo que está fuera de su taller, como enmarcar las obras y organizarle las muestras en cada detalle. Bertani veranea en Villa Gesell desde que era pequeño y venía con sus padres. Hoy sigue eligiendo Gesell cuando sale de vacaciones, su mística lo cautiva. El 18 de agosto se inaugura la muestra con sus nuevos trabajos en la galería Zurbarán, y para los que quieran conocer más sobre la obra del artista, el 21 del mismo mes, en el Teatro Argentino de La Plata, se hará una retrospectiva con material inédito.
De paso por Gesell, Bertani cuenta en esta entrevista, todos los detalles de su trabajo, sus comienzos, su estilo y la manera en la que, con disciplina ante todo, lleva a cabo su labor diaria.
_ ¿Cuál es el estilo de tu pintura?
_ Mi estilo es realista. Algunos piensan que soy hiperrealista por el grado de verdad que tienen las representaciones, pero no es así, porque mis obras no muestran las cosas tal cual son, tienen elementos mágicos. Están representadas de una forma que parecen ciertas. A mi me interesa potenciar la realidad. Con las banderas, que hice en la época de las privatizaciones, quise hablar de la pérdida de la soberanía, de nuestra identidad. Al arrugarlas da una sensación mucho más fuerte que la bandera como elemento real. Las parejas haciendo el amor, están abrazadas con posiciones imposibles, tendrían que ser de goma para poder hacerlas. Busco que el espectador no note esa dificultad, por eso le hago un tratamiento realista, para que la tensión que se produce en el abrazo, se haga todavía más importante, más fuerte.
_¿Desde qué edad pintas?
_Desde siempre, de toda la vida. Cuando era chico dibujaba más que pintar. Siempre fue mi forma natural de expresarme, y también de entretenerme, de divertirme y hasta de jugar. Al principio dibujaba cowboys o jugadores de fútbol, como todos los chicos. No recuerdo haber dicho �quiero dibujar o pintar nada en particular�, siempre lo hice. También modelar y hacer objetos, todo a través de lo manual, de lo visual y de lo creativo.
Del juego a Zurbarán
_¿Tu manera de trabajar es jugando?
_Sí. En realidad hay un punto donde uno juega con la mayor inocencia, desponjándose de todo lo que es la carrera, y otro en donde se termina esa cosa lúdica, que es cuando la idea está resuelta. Ahí se convierte en una profesión. Cuando tenés que encarar otras cosas, como armar una muestra, hacer un catálogo y ocuparte del marketing y la difusión. Ahora todo eso lo hace la Galería Zurbarán por mí. Hace dieciocho años que trabajo con ellos y no me ocupo de nada de lo que es extra taller.
_Leí en algún lado como fue que Ignacio Gutiérrez Zaldivar, el dueño de Zurbarán, te contactó. ¿Cómo decidiste trabajar con ellos?
_En el 90 comencé a trabajar con ellos en la trastienda y al año siguiente hice la primera muestra. Al principio les dije que no, pero después, cuando me di cuenta que trabajan seriamente, me interesé. Ellos se ocupan de los catálogos, de la prensa, de organizarme todo lo que no tiene que ver con el taller. Vienen a buscar los cuadros a mi casa y los llevan al marquero y hasta me sacan los pasajes si tengo que viajar. Todo eso lo hacía yo cuando trabajaba en forma independiente, o con galerías que no se encargaban de eso. Con ellos ahora tengo un contrato de exclusividad. Además Zurbarán tiene una editorial, que es la que hace los libros y los catálogos, y una persona encargada de prensa, que esta todo el tiempo gestionando entrevistas y enviando gacetillas. Tienen una organización muy eficiente.
_¿Querías trabajar con una galería?
_En realidad en ese momento estaba bastante decepcionado con las galerías de Argentina, porque no vendían y no se ocupaban de nada. Tenía que estar yo en cada detalle. Hacía cinco años que no exponía en el país. Mostraba en Brasil, en Perú, en Venezuela, en Estados Unidos, y en otros países que me invitaban. Me llevaban de un lado al otro, todo lo que no tenía en la Argentina, me lo brindaban afuera. La propuesta de Zurbarán fue muy seria y concreta, como nunca me ocurrió en Buenos Aires. Me compraron obra y me ofrecieron un contrato por el cual ellos se encargaban de todo, y si no se vendía igual me bancaban. Esa es su forma de trabajar conmigo. Todos los meses aunque no se venda, me dan lo que yo necesito para vivir y seguir trabajando tranquilo. Después, a fin de año, se hace la liquidación de las ventas. De esa forma elaboro mi obra sin la presión de lo que tengo que pagar, y que si no vendo no llego.
_¿Vos no vendes por tu cuenta?
_No.
_¿La gente puede pasar por tu taller a ver tu trabajo?
_Viene gente y estudiantes a visitar mi taller. A veces se produce alguna venta. Yo vivo en Ituzaingó y todo lo que es taller esta allí. También tengo en el centro un lugar, que es un pequeño show room, con obra para recibir a críticos y gente que quiere visitarme como compradores y extranjeros. En la galería no está todo mi trabajo, tienen lo de las últimas muestras. En el show room tengo mucho material, sobre todo los trabajos más grandes, como los que estoy haciendo ahora, que son de siete u ocho metros. En Zurbarán arreglan conmigo las citas. La gente generalmente quiere hablar con el artista sobre la obra, así que les cuento y charlamos. Después la venta la hace Zurbarán. Yo no manejo nada de lo comercial directamente, lo hice durante muchos años.
_¿Siempre viviste de la pintura?
_Desde hace treinta años más o menos. Al principio además de mis pinturas, tenía alumnos dos veces por semana, hacía algún trabajito de publicidad, ilustraciones o decoraciones de vidriera. Rebusques!
_Siempre relacionado.
_Sí. Esos son los rebusques que tenemos los pintores. Desde que empecé con Zurbarán fui dejando los alumnos para dedicarme solo a pintar, porque también tenía otra demanda de dedicación de trabajo.
La disciplina también es cosa de artistas
_¿Cuántas horas por día pintas?
_Todo el día. Trabajo tres o cuatro horas a la mañana, y lo mismo por la tarde. Ahora me despierto un poco mas tarde porque mis hijos ya son grandes, antes los llevaba al colegio y tenía horarios muy relacionados con eso. Voy al taller cuando me levanto, al mediodía dejo y en general hago las compras, almuerzo, descanso un poco y vuelvo al lugar de trabajo. También nado tres veces por semana. Tengo dos talleres, al lado de mi casa en el mismo terreno, uno pequeño y otro grande, y además está el de mi mujer Mirta (D�Andrea), que también es artista plástica. Así que salgo al patio del fondo y entro en el taller.
_ Por lo general los artistas que trabajan tantas horas por día necesitan compensar las posturas que tienen para trabajar, con alguna actividad física.
_No es tanto el esfuerzo fisco porque en general hago trabajos de tamaños razonables, de un metro cincuenta, pero sí las posturas generan contracturas. Cuando empieza el verano, suelo trabajar en el taller grande, que es más difícil calefaccionar, y allí hay espacio para las obras de siete metros. Esas sí llevan otra fuerza, subir a una escalera, a una tarima, y ya tengo una edad en la que me cuesta. Antes jugaba al tenis y corría, siempre hice mucho deporte, pero ahora elijo la natación porque me hace bien a la columna. Me lo recomendó el traumatólogo por las contracturas. Yo soy muy disciplinado, necesito de la rutina, en contra de lo que se supone que somos los artistas, dispersos o despelotados. Creo todo lo contrario, cuando uno tiene armada la rutina de la cosa doméstica, es mejor, porque se puede estar más concentrado en el laburo.
_¿Tenés ayudante?
_En este momento no, porque no necesito ayuda para lo que estoy haciendo. Hubo un momento en que hacía unos trabajos con muchas rayitas como base y sí tuve un asistente que me duró varios años. Ahora todo lo que hago corre por mi cuenta.
_El otro día un escultor me decía que recién a las tres horas de estar trabajando se conectaba con la piedra que esculpía. ¿Cómo funciona en vos esa comunión con el material que usas?
_En mi forma de trabajar hay una parte que es muy creativa, que tengo que estar muy enchufado para que aparezcan las imágenes, pero el noventa por ciento del tiempo es una tarea más artesanal, más manual que mental. Puedo incluso estar pensado en otra cosa o escuchando radio, que la prefiero a la música. Cuando estoy en el momento más creativo en sí, que en mi caso es el boceto, cuando aparece la idea, ahí sí tengo que estar concentrado.
_¿Ahí apagás la radio?
_A veces la apago la radio, o directamente no la escucho, me conecto con lo que estoy haciendo.
_¿Cómo te llegan las imágenes, a la noche por ejemplo?
_Me sucede cuando me voy a laburar. A veces cuando estoy cenando en casa se me ocurre alguna cosa, entonces voy al taller y lo anoto. Hago un bocetito como para no olvidarme. Yo trabajo mucho en series temáticas, como la de las banderas, la de la corrupción, la de las parejas o la de los obeliscos. Cada una tiene un tema determinado. Mientras estoy trabajando ya se me ocurre el siguiente. Tal vez una obra me lleva tres o cuatro días, y mientras hago esa tarea artesanal que te decía, me van apareciendo otras ideas y las voy anotando. Entonces cuando la termino suelo tener cinco o seis bocetos como para seguir. Casi todo lo que hago, salvo las banderas, son hombres y mujeres, la figura humana como imagen, lo que les pasa a los argentinos, y sobre todo a los porteños. Es un tema que me interesa mucho, ironizar sobre la idiosincrasia, las costumbres, la forma que tienen de manejarse. Por eso también me sirve escuchar radio, ver la tele o leer los diarios, me nutre.
Crear sin compromisos
_Vuelvo al tema de jugar. ¿Cuándo estás creando, estás jugando?
_Yo creo que es importante jugar en el sentido de no tener compromiso. Hace muchos años leí a alguien, no recuerdo el nombre, que hablaba sobre la creatividad, y decía que había que enfocar las cosas desde lugares insólitos. Cuando hay algo que uno no puede resolver, una imagen o una idea, está bueno encararlo desde lugares absurdos, que aunque eso pueda no servirte, te abre caminos. Hay que jugar en ese sentido, no tomar las cosas con solemnidad pensando que uno esta haciendo una obra de arte. Soy muy desmitificador de lo que es el artista. Para mi es un tipo que tiene la facilidad de expresarse a través de determinado lenguaje. La creatividad puede estar en el arte, en un empresario, en un médico o en cualquiera. No me parece que el artista en esta época sea más que eso.
_Es decir que tu obra te sale naturalmente, porque es lo que sabes hacer.
_Sí, porque es lo mío y si encima me pagan, maravilloso! Pero no es que uno tiene que estar todo el día con inspiración. Hay que jugar, pero trabajar con seriedad y disciplina. En esto es muy fácil dispersarse, hay muchas cosas atractivas para pasar el tiempo y distraerse. Como rajarse del taller a la primera dificultad, para ir al cine, o a encontrarse con amigos.
_La dificultad es cuando no podes estar.
_Yo creo que hay que estar en el taller. Tomarse la actividad en ese espacio con disciplina, es un laburo. A veces leo en el taller porque estoy cansado. Si estoy sin ganas, me suelo tirar en una reposera y duermo una siestita, o pienso en otra cosa, pero tengo que estar en el taller. En el espacio de trabajo mirando un cuadro de reojo, o revisando bocetos viejos, a lo mejor se me ocurren soluciones a cosas que antes no pude resolver. Es muy así, hay que estar concentrado.
_¿Te visitan amigos en el taller?
_Muy poco, porque estoy afuera. Cuando trabajaba en el centro había demasiado movimiento en el taller.
_¿Te molestan las visitas?
_No, me gustan en una medida. Estar todo el día recibiendo gente no. Antes compartía un taller con varios, entonces siempre venía alguien a visitar a alguno y terminábamos todos charlando, tomando café, mate, o comiendo asado. Nosotros somos sociables, pero no de estar todo el tiempo haciendo vida social.
Artista autodidacta
_¿Cómo fue tu formación?
_Yo siempre fui autodidacta. Tenía una tía, Berta Rioboo, que era muy buena pintora. Ella tenía la galería Rioboo, que funcionó hace cincuenta años en Buenos Aires. Estaba en la calle Florida, al lado del Di Tella. Allí exponían los artistas más importantes de ese momento. De chico me la pasaba recorriendo galerías con ella. Siempre me decía algo cuando veía las cosas que yo hacía. Después estudié arquitectura dos años y recién cuando cumplí los veinticinco fui al taller de Víctor Chab. Allí durante un par de años hice dibujo primero y pintura después. Yo ya dibujaba, pero necesitaba una guía, y además quería pintar las esculturas que estaba haciendo. Estaba perdido con el color en ese momento, porque hacía muchos años que no pintaba. Cuando Chab vio mis dibujos me dijo, ¿por qué no pintas los dibujos de las esculturas, los bocetos? Me enganché y lo empecé a hacer. También estudié escultura unos meses en el taller de Leonardo Domínguez.
_¿Cómo son tus esculturas? ¿Seguís haciéndolas?
_Hice algunas, pero no convencionales, como trajes o piernas de pantalón, con zapatos. Expuse algunas en el Museo de Bellas Artes. Pero como las esculturas son muy difíciles de mostrar, y de conservar también, son pocas las veces que se pueden exhibir, sobre todo cuando son de gran tamaño. Me inventé un sistema de esculturas desarmables que cuando tengo alguna oportunidad las muestro, pero no más que eso. Tengo muchos bocetos, pero es complicado el tipo de escultura que a mi me interesa hacer.
_¿Y cómo eran las primeras que hacías?
_Hice modelado y después pasé al cemento, al yeso, lo tradicional. También tallado y algo de fundición, pero más como para experimentar y estudiar, que con imágenes muy propias.
_¿Solés hacer tapas de discos o sólo la de Celesteacusticados de Celeste Carballo?
_No, que yo me acuerde esa fue la única. En realidad Celeste tenía una amiga que era fanática mía y por eso conoció mis banderas. Le gustaron y me contactó a través de la galería para pedirme usar un cuadro. También hay muchas tapas de libros con mis obras.
_¿Cuáles?
_Las de (Jorge) Lanata, Historias Argentina uno y dos, que son dos banderas arrugadas. Y de otros escritores, que las mismas editoriales me las piden. Hay libros de psicoanálisis, de Graham Green y de autores de Estados Unidos, que por Internet encuentran las imágenes y piden autorización, pero ni recuerdo los nombres.
Muestras en Zurbarán
_¿Cómo mostrás tus obras?
_En general hago una muestra con obra nueva por año en la Galería Zurbarán. A veces cada dos, si presento algo grande en otro lado. El año pasado hice cinco en total. Además de Buenos Aires, en Córdoba, Mendoza, Las Leñas y Pilar, donde Zurbarán tiene galerías.
_¿Son siempre los mismos cuadros que viajan?
_No, pero son cuadros de muestras anteriores. Entonces no es un esfuerzo en el sentido de la obra, ya están hechos.
_¿Qué cantidad de obra expones, más o menos?
_Según, cuando es en una sola sala, son entre veinte y treinta obras, depende de los tamaños. Y cuando uso las dos, son unas cuarenta.
Muestra 2008
_¿Cuándo va a ser la de este año?
_El 19 de agosto. En general las muestras se hacen durante la segunda mitad del año. Expongo el trabajo de todos los meses anteriores.
_¿Se puede saber sobre qué estas trabajando o es secreto?
_No, no. Estoy trabajando sobre un tema que estaba presente en una historieta muy famosa de cuando yo era chico, que tal vez no recordas porque sos muy joven, se llamaba El otro yo del Dr. Merengue. Tiene que ver con lo que le pasa a una persona y a su otro yo. El Doctor Merengue era un abogado muy serio, formal y conservador, que por ejemplo si iba caminando y pasaba una chica linda, se desprendía de él el mismo personaje pero con una cara de atorrante bárbara, que hacía algún comentario sobre ella. O cuando estaba haciendo un negocio y hablando formalmente, su otro yo decía otra cosa. El tema tiene que ver con lo que figuramos ser, y lo que somos. También agregué algunas caras, porque siempre hice los cuerpos solos, que son los más difíciles de controlar. Ellos expresan lo instintivo, es nuestra parte animal.
_Los trajes que de tus obras son bien porteños, tangueros.
_Sí, trabajo sobre la vestimenta del hombre, no sólo de la ciudad, sino del microcentro, que es el traje. Y con la ropa de la mujer que se viste para seducir, que histeriquea. El tema del consumo también está presente en mi obra. Son todos elementos relacionados a los porteños, que me interesan mucho.
“Gesell tiene una mística única”
Bertani eligió Gesell para pasar sus vacaciones de una semana y allí tuvo lugar esta charla.
_¿Cómo es tu relación con Gesell, venías de joven?
_Vine de chico con mis viejos, íbamos a la playa a buscar caracoles y almejas.
_¿Tenés amigos en Gesell?
_Sí, y familiares también. Tenía un tío que vivía acá y una prima, Chichita o Julia Bertani, que aún reside en Gesell, hoy justamente la vi. Ella está desde hace muchos años.
_¿Después empezaste a venir con tu propia familia?
_Nunca fui de salir mucho de viaje, porque nosotros vivimos en una zona de muchas casa quintas, y estamos como de vacaciones todo el año. Además trabajo en casa y no tengo presiones. No soy el tipo que está deseando que llegue fin de año para irse unos días. La mayoría de los viajes que he hecho fueron más por cuestiones de trabajo, por muestras, que por placer. Cuando mis dos hijos eran chicos empezamos a llevarlos a la playa, y ahí comenzamos a venir a Gesell. La primera vez que salimos los cuatro juntos estuvimos acá. Fuimos a Costa Azul, una hostería chiquita de la zona sur. Estábamos sin un mango, era una época en la que no me iba tan bien como en los últimos años, así que que había que andar regulando.
_¿En qué año fueron esas vacaciones?
_Hará unos quince años, más o menos. Después vinimos varias veces, cuando se trata de ir a la costa elegimos a Gesell. Es el lugar que más nos gusta. Sobre todo el sur, que es más tranquilo y tiene unas playas muy lindas!
_¿Te pasa que se te ocurren cosas acá? ¿Te inspira este lugar?
_Sí, a veces sí. Pero cuando estoy por pocos días no me traigo elementos como para hacer bocetos. Trato de hacer otras cosas como leer y disfrutar de la vida de playa. Me encantaría vivir en Gesell y tener aquí mi taller. Pero si es por ocio total, más de una semana no me banco, en seguida quiero estar haciendo cosas. Soy muy productivo y muy activo, me da hasta culpa no laburar. Siento que tengo que estar en el taller.
_¿Percibís una energía diferente en Gesell, como le pasa a muchos, o es otra cosa?
_Es otra cosa. Es que uno sabe lo que sucedió acá por más que no lo haya vivido. Lo se porque lo leí, me lo contaron y hasta fantaseo con lo que pasó con el hippismo, con lo cultural, con la música, y toda la movida que hubo. Cada lugar tiene su karma y por más que esta sea otra época, nos enganchamos con esa onda, más que con la de cualquier otro lugar por más lindo que sea. Gesell sigue teniendo una mística única.
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17/07/2009 10:12
Hola¡¡ Me alegré mucho de encontrarte en la compu. Fui por unos meses tu alumna en el 80….Y después deje para trabajar y criar hijos. pero loo poco que estuve contigo,me dejó su impronta.Ahora soy casi vieja y me gustaría contactarme con vos para retomar algo de aquello o donde ir. Muchos cariños. Martha
03/09/2009 09:44
Hola soy Maria de Tandil y tube el Placer de estar frente a las obras de Bertani, Lo monumental que son las obras me impactaron y eta tan bien reflefada la mujer desde todos los niveles Psicologicos y tambien politico que es el reflejo de todo lo contemporaneo en un estilo tan real que te quedas impactada trasmite todo lo senual lo espiritual, el amor el machismo del hombre frente a la mujer.
Y lo impactante fue conocerlo a el tan simple, y que puedas llegar y dialogar y dar una apertura fue EXCELENTE.
08/06/2010 11:54
Me gustaría hacer saber a Bertani que tengo un cuadro de su tia Berta Riobóo, fechado en 1960, una naturaleza muerta..ella se lo regaló al que fue uno de los primeros (y mejores) directores del Museo de Arte Moderno, cuando funcionaba en el teatro San Martín, a quien mi esposa heredó por ser sobrina de su cónyuge. Gracias.